Aquellos
Líderes
Érase una vez, en una ciudad no
muy pequeña; había una congregación de fieles a los que les lideraba un hombre
llamado Charles, no sé si pastor, apóstol o profeta, tal vez un párroco u
obispo, o quizá un imán; este hombre
tenía dentro de su comunidad de fieles, un grupo de personas que le servían
directamente, después estaban los que ayudaban a esos que servían a Charles y
consecutivamente, los de asistencia común.
En la
estructura donde hacían vida, se hacía sentir la ostentosidad, todo muy
ordenado, de techo alto con un candelabro a la cabeza de Charles; este
candelabro de aspecto rebosante, con su dorada piel y brillo deslumbrante se
hacía distinguir por encima de todo el lugar, su brillo bastante notable tenía
el efecto de direccionar la luz a la posición de Charles.
Charles
era un hombre muy elocuente, con ademanes firmes, muy admirado por todos; en su
pirámide de líderes, cada cual tenía una labor específica, no obstante, Charles
manifestaba sus necesidades u órdenes con solidez y esas demandas eran
atendidas sin cuestionamientos ni reproches; aunque los reproches existían sin
manifiesto alguno. Estos reproches e inquietudes eran como ese polvo bajo el
gran estante de madera donde las personas suelen guardar todos los objetos de sus
antepasados, que por más que pasen la escobilla, éste se queda como burlando sus
loables intenciones de limpieza.
Un día
Charles, como era de costumbre, esgrimió sus preceptos a sus integrantes, uno
de estos le dijo:
-Su
excelencia, esa labor, que con todo el gusto
y honra de mi corazón haría para recibir la magnífica y gloriosa aprobación de
nuestro dios, me resulta inapropiada, dado que, en mis capacidades y
conocimientos no estoy apto a realizar, si en su iluminada visión me permitiera
eludir esa tarea le estaría profundamente agradecido, a usted y a nuestro dios.
-
A lo que
Charles respondió:
-
He notado que dentro de nosotros existen
inquietudes y desacuerdos que bien pueden estar justificados, yo les comprendo
y en mi conocimiento esto está cada día, nuestro dios me ha dado la capacidad y
la autoridad junto con su iluminación el designar tareas según su voluntad,
además es mi responsabilidad formar una personalidad sólida en ustedes, donde
ustedes tengan que solucionar cada tarea sabiendo de antemano que les será
difícil pero que se integraran apropiadamente, es decir que, tú Gabriel,
realizarás la tarea de examinar y dar mantenimiento a nuestro candelabro tal y
como lo designé en la lista de tareas, esto te traerá bendición porque nuestro
dios te recompensará, aun así, tienes plena libertad de abandonar dicho
quehacer, pero yo como tu líder y maestro te digo que es peligroso para tu vida
revocar la inspiración que dios me ha dado para ti, aviva tu fe y escucha la voz
de dios.
Gabriel,
se animó de inmediato, derogó su postura y activó su fe enmudeciendo las
voces de su incrédulo razonamiento.
Al
terminar la reunión, cada uno se dedicó con sus equipos a realizar sus tareas
con diligencia. Gabriel le explicó a sus chicos la labor que les tocaba,
previamente había investigado como realizar este tipo de mantenimiento; traía
un video tutorial y un par de guías ilustradas para que todos estuvieran
informados del trabajo y pudieran cumplir con su designación.
Uno
de sus chicos, Sussan, una joven constante en su asistencia, dice:
-
¿Gabriel, crees tú que nosotros estemos en
capacidad de realizar este trabajo? -
A
lo que Gabriel le manifiesta:
-
Nosotros hemos recibido el gran honor de nuestro
iluminado líder Charles, el mismo dios le dio la orden de que nosotros
realizáramos esta tarea, yo no quiero entrar en deshonra y dejar de percibir
las bendiciones de dios por un razonamiento puramente humano, por lo tanto mi
temor y amor por dios supera todo limite y sobrepasa todo obstáculo para
cumplir lo que este hombre de dios me designó en plena y demostrada humildad.
Después
de esto, los chicos junto con Gabriel, montaron el andamio y revisaron cada
parte según decía el tutorial, limpiaron con esmero cada parte, y ya contentos
con su labor, desarmaron cada parte del
andamio y escribieron su informe cuando la tarea estuvo realizada, oraron a
dios dando gracias y se presentaron ante Charles para dar su informe…
Charles
complacido, les dio las gracias, oró por ellos, los bendijo y les despidió.
Otro
día, en día de fiestas, se realizó la acostumbrada asistencia; casi al culminar
la liturgia, trágicamente se desprendió aquel hermoso candelabro y cayó sobre
una anciana que testimoniaba como era costumbre en cada servicio, el funesto acontecimiento atrajo la
atención de todos y de inmediato se buscó al responsable y como Gabriel y sus
chicos habían realizado el último mantenimiento, Gabriel fue a prisión.
Estando
en prisión, Charles fue a visitarle diciéndole:
-
Hijo, que lamentable hecho, yo junto con todo el
equipo estamos en constante oración para que dios haga su justicia, es triste
que no hayas podido realizar con eficacia tu labor, está claro que la
diligencia no es lo mismo que eficacia y tú eres un hombre diligente pero
fallaste en ser eficaz, es una lección para todos, pero sabemos que todo está
dentro del propósito de la majestuosa voluntad de dios, que dios te bendiga
hijo, se fuerte y valiente-.
Una noche,
Gabriel indignado por su estado actual oro a su dios de esta manera:
-
Entiendo que eres grande y fuerte y todo está
sujeto a tus dominios, yo que no soy nada y siendo un hombre sin eficacia como
anunció tu gran hombre Charles, te pido perdón por mis errores y pido que se
haga sólo tu voluntad, aun así, quiero que sepas que estoy furioso y esta rabia
de estar acá sin libertad atormenta mi juicio y no hago otra cosa que culpar a
mi humilde y sabio líder Charles, eso carcome mi alma y tengo temor de
deshonrarle a él y a ti-.
Esa
misma noche Gabriel durmió profundamente y soñó.
Él estaba
en un templo o casa inmensa, todo era difuso; empezó a explorar sus alrededores
llagando a la parte trasera, donde se encontró en una especie de depósito parecido
a un basurero, se sentía bastante
aburrido y se veía así mismo como un
niño de diez años. Continuó su recorrido y en una esquina del lugar divisó un
contrabajo, emocionado por sacarle notas no dudó en tomarlo y entonar alguna
melodía, al empezar su interpretación apareció una mujer vestida de negro, con
aspecto cadavérico, con movimientos fantasmagóricos y un gastado maquillaje que
causaban en el joven Gabriel algo de espanto, aun así no desistió en seguir
tocando, la mujer empezó a hablarle de la majestuosidad, de lo hermosa que era
y de cómo interpretaba ese instrumento, tratando se enseñar a Gabriel.
Gabriel pudo
notar que en alguna oportunidad ella fue lo que decía ser; pero la mujer no se
daba cuenta de su decadencia y que todo aquello quedó en el pasado, aun así
esta seguía viviendo su gloria; en eso, Gabriel escuchó una voz que decía:
-
A los líderes se les prueba en el corazón-.
El joven
intérprete se cansó de escuchar al vejestorio embriagada por su brillo y
decidió retirarse, pero ésta lo siguió y a medida que se acercaban a la puerta
aparecieron unos soldados, vestidos con ropas iguales a la guardia suiza
pontificia pero de color negro y algunos tonos purpuras. Estos cargaban un gran
brazo largo, rindiendo homenaje a aquel espectro de mujer.
Y
nuevamente Gabriel escuchó la voz que decía:
-
A los servidores de los líderes se les prueba en
su eficacia-.
Al estar
frente a la casa o el templo, vio a muchas personas que felices miraban a la
dama esquelética, y por tercera vez escucho la voz disintiendo:
-
A los fieles se les prueba en el compromiso-.
Gabriel
despertó, pensando en todo aquello y extendió su voz al cosmos diciendo:
Entendí
que eres realmente sabio y que el responsable de esto es Charles, ya la culpa
no está más en mí y es legítimo mi juicio, soy culpable de no haber mantenido
mi postura y no desistir de algo que yo realmente no estaba en capacidad de
lograr, ahora lo sé.
Gracias
por tu revelación dios.
El
mantenimiento se hacía mensualmente por un especialista, pero Charles no estuvo
de acuerdo con éste por una sugerencia, la cual era, que se debía reemplazar el
candelabro colgante por otro más pequeño lo que haría que la dirección de la
luz no fuese la misma pero en cuanto a soporte sería más conveniente debido a
que en peso, éste era demasiado para la estructura.
Al cabo
de unos meses esto se supo, a Charles le dieron cargos por negligencia y ahora
comparte cárcel con Gabriel; hoy los dos son amigos y enseñan acerca de su dios
en la cárcel.
FIN
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