jueves, 19 de noviembre de 2015

Aquellos Líderes

Érase una vez, en una ciudad no muy pequeña; había una congregación de fieles a los que les lideraba un hombre llamado Charles, no sé si pastor, apóstol o profeta, tal vez un párroco u obispo, o quizá un imán;  este hombre tenía dentro de su comunidad de fieles, un grupo de personas que le servían directamente, después estaban los que ayudaban a esos que servían a Charles y consecutivamente, los de asistencia común.
En la estructura donde hacían vida, se hacía sentir la ostentosidad, todo muy ordenado, de techo alto con un candelabro a la cabeza de Charles; este candelabro de aspecto rebosante, con su dorada piel y brillo deslumbrante se hacía distinguir por encima de todo el lugar, su brillo bastante notable tenía el efecto de direccionar la luz a la posición de Charles.
Charles era un hombre muy elocuente, con ademanes firmes, muy admirado por todos; en su pirámide de líderes, cada cual tenía una labor específica, no obstante, Charles manifestaba sus necesidades u órdenes con solidez y esas demandas eran atendidas sin cuestionamientos ni reproches; aunque los reproches existían sin manifiesto alguno. Estos reproches e inquietudes eran como ese polvo bajo el gran estante de madera donde las personas suelen guardar todos los objetos de sus antepasados, que por más que pasen la escobilla, éste se queda como burlando sus loables intenciones de limpieza.
Un día Charles, como era de costumbre, esgrimió sus preceptos a sus integrantes, uno de estos le dijo:
-Su excelencia,  esa labor, que con todo el gusto y honra de mi corazón haría para recibir la magnífica y gloriosa aprobación de nuestro dios, me resulta inapropiada, dado que, en mis capacidades y conocimientos no estoy apto a realizar, si en su iluminada visión me permitiera eludir esa tarea le estaría profundamente agradecido, a usted y a nuestro dios. -
A lo que Charles respondió:
-          He notado que dentro de nosotros existen inquietudes y desacuerdos que bien pueden estar justificados, yo les comprendo y en mi conocimiento esto está cada día, nuestro dios me ha dado la capacidad y la autoridad junto con su iluminación el designar tareas según su voluntad, además es mi responsabilidad formar una personalidad sólida en ustedes, donde ustedes tengan que solucionar cada tarea sabiendo de antemano que les será difícil pero que se integraran apropiadamente, es decir que, tú Gabriel, realizarás la tarea de examinar y dar mantenimiento a nuestro candelabro tal y como lo designé en la lista de tareas, esto te traerá bendición porque nuestro dios te recompensará, aun así, tienes plena libertad de abandonar dicho quehacer, pero yo como tu líder y maestro te digo que es peligroso para tu vida revocar la inspiración que dios me ha dado para ti, aviva tu fe y escucha la voz de dios.
Gabriel, se animó de inmediato, derogó su postura y activó su fe enmudeciendo las voces  de su incrédulo razonamiento.
Al terminar la reunión, cada uno se dedicó con sus equipos a realizar sus tareas con diligencia. Gabriel le explicó a sus chicos la labor que les tocaba, previamente había investigado como realizar este tipo de mantenimiento; traía un video tutorial y un par de guías ilustradas para que todos estuvieran informados del trabajo y pudieran cumplir con su designación.
Uno de sus chicos, Sussan, una joven constante en su asistencia, dice:
-          ¿Gabriel, crees tú que nosotros estemos en capacidad de realizar este trabajo? -
A lo que Gabriel le manifiesta:
-          Nosotros hemos recibido el gran honor de nuestro iluminado líder Charles, el mismo dios le dio la orden de que nosotros realizáramos esta tarea, yo no quiero entrar en deshonra y dejar de percibir las bendiciones de dios por un razonamiento puramente humano, por lo tanto mi temor y amor por dios supera todo limite y sobrepasa todo obstáculo para cumplir lo que este hombre de dios me designó en plena y demostrada humildad.
Después de esto, los chicos junto con Gabriel, montaron el andamio y revisaron cada parte según decía el tutorial, limpiaron con esmero cada parte, y ya contentos con su labor, desarmaron  cada parte del andamio y escribieron su informe cuando la tarea estuvo realizada, oraron a dios dando gracias y se presentaron ante Charles para dar su informe
Charles complacido, les dio las gracias, oró por ellos, los bendijo y les despidió.
Otro día, en día de fiestas, se realizó la acostumbrada asistencia; casi al culminar la liturgia, trágicamente se desprendió aquel hermoso candelabro y cayó sobre una anciana que testimoniaba como era costumbre en cada  servicio, el funesto acontecimiento atrajo la atención de todos y de inmediato se buscó al responsable y como Gabriel y sus chicos habían realizado el último mantenimiento, Gabriel fue a prisión.
Estando en prisión, Charles fue a visitarle diciéndole:
-          Hijo, que lamentable hecho, yo junto con todo el equipo estamos en constante oración para que dios haga su justicia, es triste que no hayas podido realizar con eficacia tu labor, está claro que la diligencia no es lo mismo que eficacia y tú eres un hombre diligente pero fallaste en ser eficaz, es una lección para todos, pero sabemos que todo está dentro del propósito de la majestuosa voluntad de dios, que dios te bendiga hijo, se fuerte y valiente-.
Una noche, Gabriel indignado por su estado actual oro a su dios de esta manera:
-          Entiendo que eres grande y fuerte y todo está sujeto a tus dominios, yo que no soy nada y siendo un hombre sin eficacia como anunció tu gran hombre Charles, te pido perdón por mis errores y pido que se haga sólo tu voluntad, aun así, quiero que sepas que estoy furioso y esta rabia de estar acá sin libertad atormenta mi juicio y no hago otra cosa que culpar a mi humilde y sabio líder Charles, eso carcome mi alma y tengo temor de deshonrarle a él y a ti-.
Esa misma noche Gabriel durmió profundamente y soñó.
Él estaba en un templo o casa inmensa, todo era difuso; empezó a explorar sus alrededores llagando a la parte trasera, donde se encontró en una especie de depósito parecido a  un basurero, se sentía bastante aburrido y  se veía así mismo como un niño de diez años. Continuó su recorrido y en una esquina del lugar divisó un contrabajo, emocionado por sacarle notas no dudó en tomarlo y entonar alguna melodía, al empezar su interpretación apareció una mujer vestida de negro, con aspecto cadavérico, con movimientos fantasmagóricos y un gastado maquillaje que causaban en el joven Gabriel algo de espanto, aun así no desistió en seguir tocando, la mujer empezó a hablarle de la majestuosidad, de lo hermosa que era y de cómo interpretaba ese instrumento, tratando se enseñar a Gabriel.
Gabriel pudo notar que en alguna oportunidad ella fue lo que decía ser; pero la mujer no se daba cuenta de su decadencia y que todo aquello quedó en el pasado, aun así esta seguía viviendo su gloria; en eso, Gabriel escuchó una voz que decía:
-          A los líderes se les prueba en el corazón-.
El joven intérprete se cansó de escuchar al vejestorio embriagada por su brillo y decidió retirarse, pero ésta lo siguió y a medida que se acercaban a la puerta aparecieron unos soldados, vestidos con ropas iguales a la guardia suiza pontificia pero de color negro y algunos tonos purpuras. Estos cargaban un gran brazo largo, rindiendo homenaje a aquel espectro de mujer.
Y nuevamente Gabriel escuchó la voz que decía:
-          A los servidores de los líderes se les prueba en su eficacia-.
Al estar frente a la casa o el templo, vio a muchas personas que felices miraban a la dama esquelética, y por tercera vez escucho la voz disintiendo:
-          A los fieles se les prueba en el compromiso-.
Gabriel despertó, pensando en todo aquello y extendió su voz al cosmos diciendo:
Entendí que eres realmente sabio y que el responsable de esto es Charles, ya la culpa no está más en mí y es legítimo mi juicio, soy culpable de no haber mantenido mi postura y no desistir de algo que yo realmente no estaba en capacidad de lograr, ahora lo sé.
Gracias por tu revelación  dios.
El mantenimiento se hacía mensualmente por un especialista, pero Charles no estuvo de acuerdo con éste por una sugerencia, la cual era, que se debía reemplazar el candelabro colgante por otro más pequeño lo que haría que la dirección de la luz no fuese la misma pero en cuanto a soporte sería más conveniente debido a que en peso, éste era demasiado para la estructura.
Al cabo de unos meses esto se supo, a Charles le dieron cargos por negligencia y ahora comparte cárcel con Gabriel; hoy los dos son amigos y enseñan acerca de su dios en la cárcel.


FIN